Presentación de caso
Ectima múltiple bilateral en miembros inferiores: presentación infrecuente en una paciente diabética
Bilateral multiple ecthyma of the lower limbs: uncommon presentation in a diabetic patient
Alvaro Rojas Mora1* https://orcid.org/0000-0001-6805-5364
Graciela Fundora Guerra1 https://orcid.org/0009-0000-9273-0403
Aylet Pérez López1 https://orcid.org/0000-0003-4629-9995
1Universidad de Ciencias Médicas de La Habana, Facultad de Ciencias Médicas "Calixto García", Hospital Universitario "General Calixto García". La Habana, Cuba.
*Autor
para correspondencia: rojasmoraalvaro@gmail.com
RESUMEN
Introducción:
El ectima es una piodermitis extrafolicular profunda infrecuente, reconocida
como la forma ulcerativa del impétigo contagioso.
Objetivo: Describir la evolución clínica y abordaje terapéutico
del ectima múltiple bilateral en miembros inferiores en una paciente
diabética.
Caso clínico: Paciente femenina de 45 años, con diabetes
mellitus tipo 2, acudió por lesiones dolorosas en región posterior
de ambas piernas de una semana de evolución. Al examen físico
se observaron múltiples lesiones ulcerocostrosas, redondeadas y ovaladas,
cubiertas por costras gruesas, negruzcas y adherentes. El exudado bacteriológico
confirmó coinfección por Staphylococcus aureus y Streptococcus
del grupo A, ambos sensibles a cefalexina. Recibió tratamiento médico
y a los 15 días las lesiones cicatrizaron por completo, persistió
hiperpigmentación postinflamatoria y cicatrices atróficas residuales.
Conclusiones: El ectima múltiple bilateral en miembros inferiores
constituye una presentación infrecuente, cuyo reconocimiento se fundamenta
en su morfología característica. La diabetes mellitus, como factor
predisponente, condiciona tanto la extensión de las lesiones como la
duración del proceso de cicatrización. Por tanto, el diagnóstico
precoz y el tratamiento sistémico adecuado resultan esenciales para prevenir
secuelas y complicaciones.
Palabras clave: Cicatriz; diabetes mellitus; ectima; miembros inferiores; úlcera cutánea.
ABSTRACT
Introduction:
Ecthyma is a rare, deep, extrafollicular pyoderma, recognized as the ulcerative
form of contagious impetigo.
Objective: To describe the clinical course and therapeutic approach of
bilateral multiple ecthyma of the lower limbs in a diabetic patient.
Case report: A 45-year-old female patient with type 2 diabetes mellitus
presented with painful lesions on the posterior region of both legs of one week's
duration. Physical examination revealed multiple round, oval, ulcerated and
crusted lesions covered by thick, blackish, adherent crusts. Bacteriological
exudate confirmed coinfection with Staphylococcus aureus and group A Streptococcus,
both sensitive to cephalexin. She received medical treatment, and the lesions
healed completely within 15 days. Post-inflammatory hyperpigmentation and residual
atrophic scars persisted.
Conclusions: Bilateral multiple ecthyma of the lower limbs is an uncommon
presentation, the recognition of which relies on its characteristic morphology.
Diabetes mellitus, acting as a predisposing factor, influences both the extent
of the lesions and the duration of the healing process. Therefore, early diagnosis
and appropriate systemic treatment are essential to prevent sequelae and complications.
Keywords: cicatrix; diabetes mellitus; ecthyma; lower limbs; skin ulcer.
Recibido:
21/04/2026.
Aprobado: 19/06/2026.
INTRODUCCIÓN
El ectima es una infección cutánea bacteriana profunda, considerada la forma ulcerativa del impétigo contagioso. Afecta la dermis y puede extenderse al tejido celular subcutáneo, y su resolución ocurre con formación de cicatriz.(2,4) A diferencia del impétigo superficial, que se limita a la epidermis, el ectima se caracteriza por úlceras cubiertas de costra gruesa y adherente, de evolución crónica y con frecuencia deja cicatrices permanentes.(2,4)
El agente etiológico más frecuente es el Streptococcus pyogenes (estreptococo betahemolítico del grupo A) y el Staphylococcus aureus, que pueden aislarse como patógeno único o en coinfección.(3)
Las piodermitis constituyen un grupo de infecciones cutáneas de elevada prevalencia a nivel mundial, representa una de las principales causas de consulta dermatológica tanto en atención primaria como hospitalaria.(1) A nivel global, la prevalencia de estas infecciones varía según la región, es mayor en países con climas tropicales y subtropicales, donde el calor y la humedad favorecen la proliferación bacteriana y la colonización cutánea.(2,7) En Estados Unidos, las infecciones de piel representan el 17 % de las atenciones ambulatorias, mientras que en Perú esta cifra asciende al 32 %.(1) En Cuba, las piodermitis se encuentran entre las cinco primeras causas de atención en servicios hospitalarios, escuelas y centros laborales. Diversos estudios nacionales han reportado una alta frecuencia de estas infecciones, con predominio en adultos jóvenes y en el sexo femenino.(3) En cuanto al ectima, su epidemiología muestra un claro predominio en la población infantil y en adultos mayores, con una prevalencia que puede alcanzar el 12 % en ciertos grupos de niños.(2) Aunque de distribución universal, su frecuencia es mayor en regiones de clima tropical y subtropical.(7)
Los principales factores de riesgo para desarrollar ectima incluyen: higiene deficiente y hacinamiento,(7,11) desnutrición,(7) parasitosis cutáneas (escabiosis y pediculosis) que generan puertas de entrada por el rascado, traumatismos menores, picaduras de insectos, abrasiones, quemaduras leves o heridas,(2) inmunosupresión, diabetes mellitus, infección por virus de inmunodeficiencia humana (VIH), tratamiento con corticoides o quimioterapia,(2) clima cálido y húmedo (que favorece la colonización bacteriana y la maceración de la piel),(7) y falta de acceso a agua potable y saneamiento.(11)
La lesión típica del ectima suele ser única o en pequeño número. Comienza como una vesícula o pústula sobre una base eritematosa y edematosa. En 24 - 48 horas, la vesícula se rompe y forma una úlcera de bordes sobreelevados, redondeados o irregulares, con fondo purulento o granulomatoso. Sobre la úlcera se desarrolla una costra gruesa, adherente, de color marrón amarillento o verdoso, conocida como costra "lamelar" o "en capas de cebolla".(2,4) Al desprender la costra, se observa una úlcera limpia, de fondo rojo violáceo, que sangra con facilidad. La cicatrización es lenta y deja una cicatriz hiperpigmentada o atrófica, a veces con aspecto de "papel de seda".(4)
Las localizaciones más frecuentes son los miembros inferiores (piernas, muslos, tobillos) y la región glútea.(10) Pueden presentarse adenopatías regionales dolorosas, pero la fiebre es infrecuente en casos localizados; si aparece, sugiere extensión linfática o bacteriemia. El diagnóstico es clínico y se basa en la morfología característica de la úlcera costrosa, así como en su topografía.(10)
El manejo del ectima no complicado es ambulatorio. Se recomiendan medidas locales, como la limpieza suave de la costra con agua y jabón neutro o solución salina, sin realizar desbridamiento agresivo, aplicación de apósitos no adherentes para mantener un ambiente húmedo que favorezca la reepitelización,(16) antibióticos tópicos (mupirocina o ácido fusídico) solo para lesiones muy limitadas y superficiales; sin embargo, dado que el ectima es una infección profunda, la terapia sistémica es la regla.(1,12) Los antibióticos orales de primera línea incluyen flucloxacilina, cefalexina y amoxicilina-ácido clavulánico. En pacientes alérgicos a betalactámicos doxiciclina, clindamicina, trimetoprima-sulfametoxazol.(12)
Con tratamiento adecuado, la curación se produce en 1 - 2 semanas, pero la cicatriz residual es casi inevitable. Las complicaciones son raras e incluyen celulitis, linfangitis, abscesos subcutáneos, glomerulonefritis postestreptocócica y bacteriemia.(3,7)
La presentación del ectima múltiple bilateral en miembros inferiores constituye una forma infrecuente de esta entidad, que suele manifestarse con lesiones únicas o en número reducido. La extensión bilateral y la multiplicidad de las lesiones no son características habituales, lo que confiere relevancia clínica a su reconocimiento y manejo adecuado. El objetivo de este trabajo es describir la evolución clínica y abordaje terapéutico del ectima múltiple bilateral en miembros inferiores en una paciente diabética.
CASO CLÍNICO
Paciente femenina de 45 años, con antecedentes patológicos personales de diabetes mellitus tipo 2, acudió a la consulta de dermatología por presentar lesiones dolorosas en la región posterior de ambas piernas, con una semana de evolución. La paciente refirió que las lesiones iniciaron como ampollas que evolucionaron a costras.
Al examen físico dermatológico se observaron, en la región posterior de ambas piernas, múltiples lesiones ulcerocostrosas, de forma redondeada y ovalada, con bordes eritematosos, cubiertas por costras gruesas, negruzcas y adherentes. (Fig.)

Se tomaron muestras para exudado bacteriológico de la lesión cutánea, las cuales fueron procesadas para cultivo y antibiograma. Los resultados evidenciaron el aislamiento de Staphylococcus aureus y Streptococcus del grupo A, ambos sensibles a la cefalexina.
Se indicaron medidas generales, que consistieron en reposo domiciliario y limpieza de las lesiones con solución salina. Como tratamiento tópico, se prescribieron fomentos antisépticos con permanganato de potasio en dilución 1:20 000, aplicados durante 15 a 20 minutos, tres veces al día, sobre el área afectada, seguidos de la aplicación de ungüento de neobatín dos veces al día. El tratamiento sistémico se estableció con cefalexina 500 mg por vía oral, a razón de una cápsula cada 6 horas, durante 10 días.
En la consulta de control, realizada a los 15 días de iniciado el tratamiento, se constató la cicatrización completa de casi la totalidad de las lesiones. Solo persistieron áreas con hiperpigmentación postinflamatoria y cicatrices atróficas residuales.
DISCUSIÓN
En el presente trabajo se describe el caso clínico de una paciente de 45 años, diabética, que desarrolló ectima múltiple bilateral en miembros inferiores, una presentación clínica poco frecuente de esta piodermitis.
En relación con la morfología de las lesiones, Lau y colaboradores(2) describen el ectima como una úlcera profunda con costra necrótica y bordes eritematosos. De manera similar, en el caso descrito se observaron lesiones ulcerocostrosas de aspecto negruzco y adherentes, con cicatrices atróficas residuales tras la resolución del cuadro. En este sentido, existe una coincidencia entre las características clínicas descritas por estos autores y las halladas en la paciente. Asimismo, Tanaka y colaboradores(4) reportan una úlcera profunda cubierta por costra en su caso de ectima lo que coincide con la morfología observada.
En cuanto a los agentes etiológicos implicados, Ulpiano Trilling y colaboradores(3) identificaron que Streptococcus pyogenes y Staphylococcus aureus suelen actuar en coinfección en el ectima. De igual forma, el cultivo del exudado de la paciente aisló ambas bacterias, lo que confirmó dicha asociación microbiológica. Al igual que lo reportado por Tanaka y colaboradores(4), quienes describen un caso de ectima por Streptococcus pyogenes, en la paciente se aisló este microorganismo.
El número de lesiones constituyó el hallazgo clínico de mayor relevancia diferencial en este caso. Ulpiano Trilling(3) señala que el ectima suele presentarse con lesiones únicas o en escaso número. Por el contrario, en el caso descrito se evidenciaron múltiples lesiones de localización bilateral en los miembros inferiores. Esta presentación múltiple y bilateral se considera atípica. A pesar de esta diferencia en el número de lesiones, la localización en miembros inferiores coincide con lo descrito por Bansal y colaboradores,(10) quienes encontraron una alta incidencia de impétigo en pacientes pediátricos, con predominio en extremidades inferiores.
Respecto a los factores predisponentes, diversos autores han identificado condiciones que favorecen el desarrollo de piodermitis. Bowen y colaboradores(7) señalan que el clima tropical, el hacinamiento y la mala higiene constituyen factores determinantes en la epidemiología del impétigo y las piodermitis. El caso se presentó en Cuba, una región de clima cálido y húmedo, condición que pudo haber influido en la extensión de las lesiones. Además, Amoako y colaboradores(11) reportan una alta prevalencia de impétigo en Ghana, asociada a condiciones socioeconómicas desfavorables, similares a las que pueden existir en zonas tropicales. Por otro lado, la diabetes mellitus, presente en la paciente, es un factor de riesgo reconocido para infecciones cutáneas, como se describe en los estudios de Lau y colaboradores.(2)
En lo referente al manejo terapéutico, la literatura revisada coincide en la necesidad de antibióticos sistémicos para el tratamiento del ectima. Colebrook y Pradhan(1) revisan la guía NICE sobre prescripción antimicrobiana en el impétigo, que recomienda antibióticos orales en casos extensos o graves. De acuerdo con esta recomendación, se indicó cefalexina por vía oral junto con neobatín tópico, y se observó una evolución clínica favorable. Asimismo, George y Rubin,(12) en su revisión sistemática y metaanálisis, respaldan el uso de antibióticos sistémicos en las piodermitis. La duración del tratamiento (10 días) coincide con el rango recomendado por las guías revisadas por Mo y colaboradores,(9) quienes compararon las guías para el manejo del impétigo y encontraron que la duración recomendada oscila entre 7 y 10 días. En contraste con lo señalado por López-Ramos y colaboradores(8), quienes describen un brote de impétigo por Staphylococcus aureus resistente a antibióticos tópicos, en el presente caso no se evidenció resistencia a los antibióticos utilizados.
En cuanto a las secuelas, Tanaka y colaboradores(4) reportan que el ectima deja cicatrices residuales, hallazgo que coincide con el caso descrito, en el que persistieron cicatrices atróficas e hiperpigmentaciones posteriores a la curación. Por otro lado, aunque Ulpiano Trilling(3) refiere complicaciones como celulitis o linfangitis, y Bowen y colaboradores(7) mencionan la glomerulonefritis postestreptocócica, en el caso no se presentaron dichas complicaciones, lo que constituye un aspecto favorable de la evolución clínica.
Se recomienda considerar el ectima múltiple bilateral en el diagnóstico diferencial de las úlceras en pacientes con diabetes mellitus, en especial en aquellos que residen en regiones de clima tropical. Asimismo, se sugiere instaurar el tratamiento con antibióticos por vía sistémica de forma precoz, a fin de reducir el riesgo de complicaciones y secuelas.
La ectima múltiple bilateral en miembros inferiores constituye una presentación clínica infrecuente de esta piodermitis profunda. A diferencia de lo descrito en la literatura, esta variante puede manifestarse con múltiples lesiones simétricas en ambas piernas, caracterizadas por úlceras cubiertas de costras negruzcas y adherentes, que evolucionan con cicatrices atróficas residuales. La diabetes mellitus tipo 2 actúa como un factor predisponente clave, y se asocia con la extensión de las lesiones y el retraso en la cicatrización. El diagnóstico clínico temprano y el tratamiento con antibióticos sistémicos resultan fundamentales para prevenir secuelas y complicaciones. Se recomienda considerar esta variante atípica en todo paciente diabético con úlceras múltiples en miembros inferiores.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
1.
Colebrook AJ, Pradhan S. Guideline review of NICE impetigo: antimicrobial prescribing
NG153. Arch Dis Child Educ Pract Ed [Internet]. 2025;110(5):240-241. [access:
17/08/2026]. Available from: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/39137933/
2.
Lau WC, Yang K, Lau CB. Clinicopathologic features of ecthyma gangrenosum: a
single integrated health system cohort. Arch Dermatol Res [Internet]. 2023;315(9):2717-2719.
[access: 17/08/2026]. Available from:
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/37219649/
3.
López Toranzo Y, Velázquez Avila Y, Vega Clemente L, Chantez Nieves
I, Vistorte Gallego JA. Evaluación de una intervención comunitaria
para la prevención de las piodermitis y sus recidivas. Rev Cubana Inv
Bioméd [Internet]. 2025;44:[aprox. 8p]. [acceso: 17/08/2026]. Disponible
en: https://revibiomedica.sld.cu/index.php/ibi/article/view/3319
4.
Tanaka A, Yanagi T, Seo T. Ecthyma gangrenosum caused by Streptococcus pyogenes:
Report of a case and review of the literature. J Dermatol [Internet]. 2022;49(8):266-267.
[access: 17/08/2026]. Available from: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/35491445/
5.
O'Toole P, Maher E, Mohammad M, O'Donnell S, O'Dea M. P224 The hazards of an
irish heatwave; ecthyma. Arch Dis Child [Internet]. 2019;104(Suppl 3):A246-A247.
[access: 17/08/2026]. Available from: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/31175147/
6.
Koning S, van der Sande R, Verhagen AP, van Suijlekom-Smit LWA, Morris AD, Butler
CC, et al. Interventions for impetigo. Cochrane Database Syst Rev [Internet].
2025;(4):CD003261. [access: 17/08/2026]. Available from: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/38619834/
7.
Bowen AC, Mahé A, Hay RJ, Andrews RM, Steer AC, Tong SYC, et al. The
global epidemiology of impetigo: a systematic review of the population prevalence
of impetigo and pyoderma. PLoS One [Internet]. 2024;19(5):e0300621. [access:
17/08/2026]. Available from:
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/38625919/
8.
López-Ramos I, Martín Iranzo N, Carrasco Villanueva MJ, García-Cobos
S, Casquero-García V. Study of an outbreak of impetigo due to methicillin-sensitive
Staphylococcus aureus resistant to topical antibiotics. An Pediatr (Engl Ed)
[Internet]. 2025;103(1):503812. [access: 17/08/2026]. Available from:
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/39668044/
9. Mo Y, Chughtai AA, MacIntyre CR. International comparison of guidelines for management of impetigo: a systematic review. Ann Fam Med [Internet]. 2023;21(Suppl 1):4033. [access: 17/08/2026]. Available from: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/36944137/
10.
Bansal Y, Rao R, Gopalia L, Shree T, Choudhary S, Yadav A. High impetigo burden
among pediatric patients reporting to the dermatology clinic at a tertiary care
center. Indian J Paediatr Dermatol [Internet]. 2025;26(3):181-185. [access:
17/08/2026]. Available from: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/39840352/
11.
Amoako YA, Laryea DO, Agbanyo A, Agbavor B, Oppong MN, Kyem G, et al. Prevalence
and determinants of impetigo in Ghana: a cross-sectional study. BMC Infect Dis
[Internet]. 2024;24:349. [access: 17/08/2026]. Available from: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/38609931/
12.
George A, Rubin G. A systematic review and meta-analysis of the treatments for
impetigo. Br J Gen Pract [Internet]. 2023;73(728):e210-e217. [access: 17/08/2026].
Available from: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/36653178/
13.
Amagai M, Yamaguchi T, Hanakawa Y, Nishifuji K, Sugai M, Stanley JR. Staphylococcal
exfoliative toxins and bullous impetigo. J Dermatol Sci [Internet]. 2024;114(2):55-62.
[access: 17/08/2026]. Available from: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/38494309/
14.
Van der Wouden JC, Koning S, van Suijlekom-Smit LWA, Berger M, Butler CC, Verhagen
AP. Topical antibiotics for impetigo. Cochrane Database Syst Rev [Internet].
2023;(5):CD003261. [access: 17/08/2026]. Available from: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/37117448/
Conflicto de interés
Los autores declaran no tener conflicto de interés.
Financiación
Los autores declaran que no recibieron financiación para el desarrollo del artículo.
Contribución de los autores
Conceptualización:
Alvaro Rojas Mora, Graciela Fundora Guerra, Aylet Pérez López.
Curación de datos: Alvaro Rojas Mora.
Investigación: Alvaro Rojas Mora, Graciela Fundora Guerra, Aylet Pérez
López.
Metodología: Alvaro Rojas Mora.
Administración de proyecto: Alvaro Rojas Mora.
Recursos: Alvaro Rojas Mora.
Software: Alvaro Rojas Mora.
Validación: Alvaro Rojas Mora.
Visualización: Alvaro Rojas Mora.
Redacción - Elaboración del borrador original: Alvaro Rojas
Mora.
Redacción - Revisión y edición: Alvaro Rojas Mora.